5.28.2012

Abba Padre



Abba! Padre




Tu que diriges de la manera mas sabia


la orquesta sinfónica y divina del Universo,


tu padre poderoso y majestuoso 

desde el fondo del océano de mi alma 

te alabo y te bendigo por las maravillas que tu has hecho, 

te agradezco por tu inmenso amor... 

amor glorioso y extraordinario, 

amor que resplandece, 

amor tan esplendido y misericordioso, 

Oh amor que brilla en lo eterno, 

en ti hay un mundo mas hermoso 

y una pureza tan divina 

cuya esencia es mas excelsa 

que el aroma que emanan las flores mismas.

5.14.2012

La Coraza de San Patricio.


Coraza de San Patricio


Me envuelvo hoy día y ato a mí: 

 una fuerza poderosa;

La invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas, la confesión de

La unidad del Creador del universo.




Me envuelvo hoy día y ato a mí:

La fuerza de Cristo con Su Bautismo,

La fuerza de Su Crucifixión y Entierro,

La fuerza de Su Resurrección y Ascensión,

La fuerza de Su Vuelta para el juicio de la eternidad.





Me envuelvo hoy día y ato a mí:

La fuerza del amor de los querubines,

La obediencia de los ángeles,

El servicio de los arcángeles,

La esperanza de la resurrección para el premio,

La oración de los patriarcas,

La visión de los profetas,

Las palabras de los apóstoles,

La fe de los mártires,

La inocencia de las santas vírgenes y

Las buenas obras de los confesores.



Me envuelvo hoy día y ato a mí el poder del Cielo,

La luz del sol, el brillo de la luna,

El resplandor del fuego, la velocidad del rayo,

La rapidez del viento, la profundidad del mar,

La firmeza de la tierra, la solidez de la roca.




Me envuelvo hoy día y ato a mí:

La Fuerza de Dios para orientarme,

El Poder de Dios para sostenerme,

La Sabiduría de Dios para guiarme,

El Ojo de Dios para prevenirme,

El Oído de Dios para escucharme,

La Palabra de Dios para apoyarme,

La Mano de Dios para defenderme,

El Camino de Dios para recibir mis pasos,

El Escudo de Dios para protegerme,

Los Ejércitos de Dios para darme seguridad

Contra las trampas de los demonios,

Contra las tentaciones de los vicios,

Contra las inclinaciones de la naturaleza,

Contra todos los que desean el mal de lejos y de cerca

Estando yo solo en la multitud

Convoco hoy día todas esas fuerzas poderosas que están entre mí y esos males

Contra las encantaciones de los falsos profetas,

Contra las leyes negras del paganismo,

Contra las leyes falsas de los herejes,

Contra la astucia de la idolatría,

Contra los conjuros de las brujas, brujos y magos,

Contra las curiosidades que dañan el cuerpo y el alma del hombre.


Invoco a Cristo que me proteja hoy día:

Contra el veneno, el incendio, el ahogo, las heridas,

Para que pueda yo alcanzar abundancia de premio.

Cristo conmigo, Cristo delante de mí, Cristo detrás de mí,

Cristo en mí, Cristo bajo mí, Cristo sobre mí,

Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda,

Cristo en la anchura, Cristo en la longitud, Cristo en la altura,

Cristo en el corazón de todo hombre que piensa en mí,

Cristo en la boca de todos los que hablan de mí,

Cristo en todo ojo que me ve, Cristo en todo oído que me escucha

Me envuelvo hoy día y ato a mí una fuerza poderosa;

La invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas, 

La confesión de la unidad del Creador del universo.

Del Señor es la salvación. Del Señor es la salvación. 

De Cristo es la salvación Tu salvación, Señor, está siempre con nosotros.


Amén 




 San Patricio construyó en Irlanda hace siglos esa coraza con oración, y aun hoy la rezamos. Los invito a conocerla, a rezarla, a meditarla, porque fue hecha hace más de 1500 años y sin embargo no ha perdido vitalidad en lo más mínimo. Es que el misterio de la iniquidad (el mal) no ha cambiado mucho. Sigue usando las mismas estratagemas para tentarnos y arrastrarnos a nuestra propia perdición.

La Coraza de San Patricio nos llene de rechazo por las cosas malas que nos ofrece el mundo. Por las habladurías, las imágenes de impureza, las palabras que no debieran salir de nuestra boca, los dichos o miradas hirientes. En fin, que la Coraza de San Patricio nos enseñe a tenerle verdadero asco al pecado, para que nos revuelva el estomago la sola idea de pecar, y nos de paz y consuelo la idea de callar, mirar mansamente lo que ocurre, dar vuelta la cabeza cuando es necesario hacerlo para evitar ver u oír lo que no nos hace bien, y evitar la curiosidad y habladurías malsanas.

5.09.2012

Asi Pensaba Martin Lutero de La Virgen Maria...

Es impresionante como Martin Lutero, el fundador de la reforma, piensa acerca de La Virgen, mas sin embargo sus seguidores tienen un concepto totalmente contrario de La Virgen; es aqui algunos conceptos de Martin en varios de sus sermones: 



“Las grandes cosas que Dios ha realizado en María se definen es esto: Ser "La Madre de Dios".

Con esto le han sido concedidos muchísimos otros bienes, que nadie podrá nunca comprender. De ahí se deriva todo su honor, toda su bienaventuranza y que ella sea, en medio de toda la raza humana una persona del todo singular e incomparable. Ella ha tenido con el Padre celeste un niño, y un niño tal. Que se comprende todo su honor, cuando se le llama Madre de Dios. 

Nadie puede decir otra cosa mayor de ella.

Hay que meditar en el corazón lo que significa ser Madre de Dios”. 

Martín Lutero, Auslegung des Magníficat, 1522: LW 7,572


“Y ningún hombre, ni siquiera el demonio, tiene que saber cómo puede suceder que una mujer virgen quede encinta sin varón. Pues porque ahí actuaron las Tres Divinas Personas.  La obra ha de ser realizada por las tres, aunque esa actuación Divina acabe únicamente en la persona del Hijo”
Martín Lutero, 28 Dezember 1544: LW 49,646

“A José le cabe un gran honor ante Dios. A él le fueron confiados el Hijo de Dios y su Madre. Así José es un carpintero, que actúa como cualquier hombre de pueblo y que trabaja en lo oculto. Pero quedó escrito para nosotros para que sepamos que Cristo vino y que su Madre fue Virgen, aunque bajo el velo de esposa se ocultaba la virgen antes y después del nacimiento”.
Martín Lutero, Predigt 24 Dezember 1540: LW 49,174

En textos como Juan 2,12; 7,2; Mateo 12,46; Hechos 1,14:

Uno se preocupa y pregunta ¿cómo el Señor Jesús pudo tener hermanos, dado que él era el hijo único de María, y la virgen María no fue madre de ningún otro hijo?

Entonces algunos responden que eran hijos de un matrimonio precedente de José, antes de estar con María; éstos fueron llamados después “hermanos de Cristo”; otros dicen que José tuvo junto con María otra mujer, tal como estaba permitido entre los judíos…
Yo creo que “hermanos” aquí significa “primos”, dado que los judíos y la Sagrada Escritura llamaban a todos los primos “hermanos”
Martín Lutero, 1537/1538: LW 46,723



“La carta a los Hebreos dice que Sara pidió por la fe, obtener la concepción, para que comprendas que ella quedó encinta de Abraham  siguiendo el curso normal de la naturaleza, no a través de un milagro. Este milagro sí aconteció en La Virgen María que concibió en su seno, pero de su propia semilla, no de la semilla de un hombre.  Para ello el Espíritu Santo la cubrió con su sombra”
Martín Lutero, 1535 bis 1545: LW 43,22



“María permaneció virgen, Pues tras sentirse Madre del Hijo de Dios,
no deseó ser madre de ningún otro hombre, sino permanecer en esta Gracia”

Martín Lutero, Tischrede n.4435 Ergänzungen, 1539: LW 48,579


Sermones de Martín Lutero:


 En su sermón del 15 agosto de 1522, la última vez que Martin Lutero predicó en la fiesta de la Asunción dijo:


No cabe duda de que la Virgen María está en el cielo. Cómo ocurrió no lo sabemos. Es suficiente saber que ella vive en Cristo 

                                        (Sermón del 15 agosto de 1522)

La veneración de María está en las profundidades del corazón


 (Sermón, 1 de septiembre de 1522)

Maria es la mujer más encumbrada y la joya más noble de la cristiandad después de Cristo... ella es la nobleza, sabiduría y santidad personificadas.

Nunca podremos honrarla lo suficiente. Aún cuando ese honor y alabanza debe serle dado en un modo que no falte a Cristo ni a las Escrituras 

(Sermón, Navidad 1531)

Ninguna mujer es como tú. Tú eres más que Eva o Sara Bendita sobre toda nobleza, sabiduría y santidad. 


 (Sermón, Fiesta de la Visitación, 1537).

Cada uno tendría que honrar a María tal como ella misma lo expresó en el Magníficat. Ella alabó a Dios por sus obras. ¿Cómo podremos entonces nosotros alabarla? El verdadero homenaje de María es en honor de Dios, la alabanza de la Gracia de Dios...María nada es por su propio mérito, sino por el mérito de Cristo...María no desea que vayamos a ella sino a través de ella hacia Dios. 

(Explicación del Magníficat, 1521)


Martin Lutero creía en la Inmaculada Concepción de María, las siguientes son palabras de Lutero:
Lutero exalta a la Bienaventurada Virgen dándole la posición de "Madre Espiritual" para los cristianos:

Es consuelo y sobreabundante bondad de Dios que el hombre pueda exultar en semejante tesoro: María es su verdadera Madre...   
(Sermón, Navidad, 1522)

María es la Madre de Jesús y Madre de todos nosotros aunque Cristo solamente fue quien reposó en su regazo...Si Él es nuestro, debiéramos estar en su lugar; ya que donde Él está debemos estar también nosotros y todo lo que Él tiene debe ser nuestro, y su madre es también nuestra madre. 
(Sermón, Navidad, 1529)


"Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original, de modo que en la mismísima infusión de su alma ella fue también purificada del pecado original y adornada con los dones de Dios, recibiendo un alma pura infundida por Dios; de modo que, desde el primer momento que ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado" 


(Sermón: "Sobre el día de la Concepción de la Madre de Dios"1527)
.
Ella es llena de gracia, proclamada ser enteramente sin pecado (algo excesivamente grande). Para que la gracia de Dios la llenara con todo bien e hiciera que ella libre de todo mal 

(Personal {"Pequeño"} Libro de oración, 1522).




Cristo, nuestro Salvador, fue el fruto real y natural del vientre virginal de María...Esto sin la cooperación de un hombre y ella permaneció virgen después.

(Ref: On the Gospel of St. John: Luther's Works, vol. 22. p. 23, ed. Jaroslav Pelican, Concordia, 1957)
Cristo...fue el único Hijo de María, y la Virgen María no tuvo otros hijos aparte de Él... Me inclino a aceptar a quienes declaran que los "hermanos" realmente significan "primos" aquí ya que el escritor sagrado y los judíos en general siempre llamaban hermanos a los primos.
{Pelikan, ibid., v.22:214-15 / Sermons on John, chaps. 1-4 (1539) }


Una nueva mentira acerca de mí está circulando. De acuerdo a ella se supone que yo he predicado y escrito que María, la Madre de Dios, no fue virgen antes o después del nacimiento de Cristo...
 {That Jesus Christ was Born a Jew (1523) }

"La humanidad ha resumido toda su gloria en una sola frase: la Madre Dios. Nadie puede decir algo más grande de ella aunque hablara tantas lenguas como hojas hay en los árboles".

(Del "Commentary on the Magnificat".)


Muchos evangélicos no le encuentran sentido al Rosario y otros lo sienten blasfemo. Muchos de ellos no saben lo decía Martin Lutero el lider de la reforma:
"Nuestra oración tendría que incluir a la Madre de Dios...lo que dice el Ave María es que toda la gloria del cielo debe darse a Dios utilizando estas palabras: "¡Salve, María, llena de gracia. El Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesucristo. Amén!" Vean que estas palabras no son peticiones sino puramente dando alabanza y honor...Podemos usar el Ave María como meditación en la que recitamos la Gracia que Dios le ha dado a ella. Segundo, tendríamos que agregar un deseo que todos y cada uno puedan conocerla y respetarla. (Libro Personal de Oración 1522)



Comentarios sobre Lutero:
". . . en las resoluciones de las 95 tesis lutero rechaza cualquier blasfemia contra la Virgen y piensa que debe pedirse perdón por cualquier mal pensado o dicho en contra de ella".
(Ref: Wm. J. Cole, "Was Luther a Devotee of Mary?" in Marian Studies 1970, p. 116:)
"El su Explicación del Magnificat en 1521, Lutero comienza y termina con una invocación a María con lo que Wright se siente interpelado por lo que llama "sorprendente". 


(David F. Wright, Chosen by God: Mary in Evangelical Perspective, London: Marshall Pickering, 1989, p. 178, Cited from Faith & Reason, Spring 1994, p. 6.)