10.10.2011

¡No hieran aún más al Sagrado Corazón de Mi Hijo!


Cómo tratar con el Santísimo Sacramento
Jesús no quiere que los laicos distribuyan la Eucaristía.
Jesús dice que los sacerdotes deben colocar la Hostia en la boca de los fieles arrodillados.
¡No entregar la Eucaristía en la mano!


El Señor Jesucristo nos dice: “Yo soy el pan vivo que descendió del Cielo. Quien come de este pan, vivirá para siempre. El pan que Yo les daré es mi carne para la vida del mundo.(…) Si no comiereis la carne del Hijo del Hombre y no bebiereis Su Sangre, no tendréis vida en vos. Quien come Mi carne y bebe Mi sangre tendrá vida Eterna y Yo le resucitaré en el último día. Porque Mi carne es verdaderamente comida y Mi sangre es verdaderamente bebida. Quien come Mi carne y bebe Mi sangre permanece en Mí y Yo en él. Quien come de este pan vivirá eternamente” (Jn 6, 51, 53-56, 58).

Hasta la reforma del siglo XVI (1507), los cristianos creían en la Presencia Real de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento. Fueron los reformadores los que llevaron a mucha gente al error. Los abusos en la Iglesia, concedidos a las palabras de los reformadores, es que les dieron credibilidad. Muchos se unieron a las nuevas enseñanzas. En el transcurso de la Contra-Reforma, el Concilio de Trento confirmó lo que los cristianos creían desde siempre: Que “en el Sacramento de La Eucaristía, después de la consagración del pan y del vino, Nuestro Señor Jesucristo, como verdadero Dios y como verdadero hombre, Está real y substancialmente bajo las apariencias de las cosas visibles.”  

Con la consagración durante el Sacrificio de la Misa, el sacerdote, en virtud de su misión Divina y su fuerza Divina, hace a Dios descender del Cielo sobre el altar. En la comunión que el sacerdote distribuye, se esconde humildemente en un pedazo de pan el Dios del Amor, para que podamos recibirle en nuestros corazones. En los tabernáculos de nuestras iglesias, el Señor vive entre nosotros, para que podamos ir a adorarle. ¿Cuál religión tiene un Dios más humilde y más dedicado, que ama mucho a sus creaturas y quiere estar tan cerca? El Antiguo Testamento nos habla de la gran humidad de Nuestro Señor: “Y he ahí que el Señor pasó y grande y fuerte viento rasgaba los montes y quebraba las rocas ante El, pero el Señor no estaba en el viento. Y después del viento vino un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto. Y después del terremoto vino un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego. Y después del fuego vino una mansa y delicada…” (1Re 19, 11-13)

En Belén, El nació bajo los cuidados de personas simples y pobres en un mundo estable y su cuna fue un pesebre. Durante treinta años el Señor vivió oculto en medio del pueblo, como un ser humano común. Después empezó el período de su ministerio público. El dijo para nosotros: “Venid a Mí todos los que estáis cansados y oprimidos, Yo os aliviaré. Aceptad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas.” (Mt 11, 28-30)

Finalmente, se entregó a las torturas de las calumnias y de asesinato por amor. La mayor prueba de su amor y humildad, debe ser encontrada en el Santo Sacrificio de la Misa y en el Santísimo Sacramento. En cada Santa Misa, El se sacrifica en nuestros altares, por nosotros, pobres pecadores. En la comunión El se da a nosotros en forma de pan y en el tabernáculo, El está en espera de que nosotros le vengamos a visitar.

El Santo sacrificio es la piedra angular de la Iglesia y el Santísimo Sacramento, es el corazón de nuestra Santa Religión. No hay nada mayor, maravilloso y sagrado en este mundo, que esa prueba mayor de amor de Jesucristo.

Hoy los laicos tocan el cuerpo del Señor y distribuyen la comunión. Hoy las personas no dejan que sea dado ese regalo de Dios, pero están apoderándose, como si fuese algo común.

Anteriormente, todos los gestos de la fe, testimoniaban al Santísimo, la Presencia Real de Jesucristo y decían más que palabras. El Concilio de Trento enseñó lo que debería ser obvio: “Es apropiado tratar todas las cosas Sagradas, porque ese Sacrificio, es la cosa más Sagrada de todas las cosas Santas, en la Iglesia Católica, que el sacrificio sea ofrecido con dignidad y sea recibido con la debida reverencia, es utilizado por muchos siglos antes del canon sagrado…”

Hoy día, no oímos más esas palabras. Todo se está terminando. El laxismo y la indiferencia, determinan la Santa Misa, como si no supieran en lo que creen.

Jesús dice: “! Estoy tan verdaderamente en la Eucaristía, como lo estaba en la zarza ardiente! ¡Yo ordené a Moisés que se quitase las sandalias, antes de que él llegara más cerca! Poseído por el miedo y la reverencia, se descalzó. ¡Yo soy el amor en la Eucaristía y Yo soy DIOS! ¡Siempre! ¡Y las personas se están acercando a Mí sin ningún respeto!”
La Virgen María dice: “¿Hijo Mío; Usted pregunta por qué estoy llorando? Yo derramé lágrimas de gran temor, porque asistí a la profanación del Cuerpo de Mi Hijo, que está comprometido en la Tierra. ¡Nadie debe tomarle con las manos en su propio cuerpo! ¡Solamente los sacerdotes, nadie más puede llevar a Mi Hijo al pueblo! Ustedes no deben profanar su cuerpo, cuando ustedes Lo confían en manos de hombres y mujeres, que no están preparados por el Padre como sacerdotes, legalmente ordenados en la casa de Dios!

Dios dice: “¡Si Yo soy Padre, entonces Yo soy Dios! Y como tal exijo ser respetado en Mi Sacramento de Amor, que es burlado y ridiculizado!”

Jesús dice:” ¡Con la comunión en la mano Me han hecho caer en desgracia! ¡Esta irreverencia hace Mi corazón sangrar! ¡Fueron diablos disfrazados con piel de oveja, los que cambiaron en Mi Iglesia todo eso!”

Nota: ¡Jesús condenó con gran severidad la comunión en la mano, recibida de pie, porque nadie puede tocar Su Cuerpo Santo, excepto las manos consagradas de los sacerdotes!


En otros mensajes, la Madre de dios habla sobre la profanación del cuerpo de su Hijo: “¡La Iglesia no puede permitir que los laicos distribuyan la Santa Comunión! Esto causa dolor al Santo Padre (el Papa). El Santo Padre es responsable de la Iglesia en todo el mundo.”

Jesús dice: “! Yo, Jesucristo, comunico a Mis sacerdotes y obispos: Las mujeres no tienen acceso al altar (durante la santa Misa), los ministros ordenados (obispos y sacerdotes), no deben sentarse durante la Comunión, pero deben distribuir Mi Cuerpo!!! ¡Y no mujeres y laicos!!! ¡Solamente Mis siervos (sacerdotes) pueden abrir el tabernáculo y llevar el cáliz con Mi Cuerpo y no una persona laica! Mis siervos, estén vigilantes, porque Satán siega mucho hoy. ¡Por este hecho, que sucede hoy en cultos tan malos, Mi corazón está herido terriblemente! Cada siervo (sacerdote y obispo) y cada persona que vive en la Tierra, serán responsables ante el Tribunal de Dios, por todo eso. ¡Entonces, Dios Padre, Yo el Hijo y el Espíritu Santo, vamos a bendecir a aquellos que obedecieron a Mí y a Mi Madre! Estén unidos con la Santa Iglesia y recen por Mis siervos (sacerdotes y obispos), para que distribuyan Mi cuerpo, solamente de rodillas, en la boca y no permitan que los laicos asistan la Comunión. Solamente el sacerdote es ordenado y Yo, Jesucristo, estoy con él cuando distribuye Mi cuerpo y Mi Madre, también está presente.”

Virgen María: “! Pido en Nombre de Mi Hijo, que en sus Iglesias, solamente los sacerdotes y diáconos que están prontos a ser ordenados, puedan distribuir la Santa Comunión! ¡No hieran aún más al Sagrado Corazón de Mi Hijo!¡Cada sacerdote es responsable delante de Mi Hijo! Algunos sacerdotes se quedan sentados confortablemente en sus asientos y dejan a los laicos distribuir el Santo Cuerpo de Mi Hijo. ¡Los sacerdotes deben ofrecer el Cuerpo de Mi Hijo, a los fieles arrodillados y en la boca! No deben seguir la moda de Occidente, porque Satán está de moda y quiere causar confusión en la Iglesia. Recen, hijos Míos, para que esta moda no sea introducida aquí. Hay ministros (sacerdotes) que aman a Mi Hijo y me aman a Mí e infelizmente a los sacerdotes modernos también.”

Jesús dice: “! Los laicos no pueden distribuir Mi cuerpo, porque los laicos no son dignos de recibir Mi cuerpo en sus manos!  Una vez más les digo: ¡Solamente los sacerdotes pueden distribuir la Sagrada Comunión!” 

“! No debe haber laicos con acceso al cáliz! (Ningún ayudante de la Comunión) Solamente la manos y la cabeza de Mis siervos (sacerdotes) son ungidas!”

“Comuniquen: ¡Los laicos (hombres y mujeres) no pueden distribuir Mi cuerpo a los fieles! Un laico no está autorizado a ofrecer Mi cuerpo, porque esto es irresponsabilidad del sacerdote!”

¡Hay de los obispos que obligan a los sacerdotes y fieles a la Comunión en la mano y de pie y emiten licencias para matar (aborto)! ¿Cómo quieren ellos quedar, ante el Tribunal de dios?


jesushabla.com

La adivinación no viene de Mí

La adivinación no viene de Mí

21 de Septiembre del 2011, a las 23:30 hrs.

Hija mía, este viaje se está intensificando para ti. Estás preparada, más de lo que nunca sabrás. No te asustes, pues tu misión ayudará a salvar a una gran parte de la humanidad. Tu misión ha sido profetizada y está dirigida desde el Cielo. Tú eres un instrumento. Yo soy tu Maestro.

Tendrás éxito en esta Santa tarea, pues no puede fracasar ni fracasará. Podrás sentirte, a ratos, muy abatida, sola y descorazonada. Acéptalo. Tu padecimiento Me trae almas preciosas en el momento de su muerte. Estas almas rezan ahora por ti. Alégrate, pues si pudieras ver el amor que ellas irradian por ti, llorarías de alegría.

Mis Santos en el Cielo te guían y te protegen del demonio, y por eso se te conceden muchos respiros, que te sorprenden y te alegran. Nunca dudes de esta obra. Esta es una de las mayores misiones de mi labor en la Tierra. Sé fuerte, valiente y confiada, pero debes permanecer humilde en todo momento. El escenario ya está listo. Los acontecimientos de los que hablé, se desarrollarán ahora. Cuando esto suceda, volverá también tu confianza, pues tendrás la prueba que necesitas. Sí, Satanás ha interrumpido esta labor en ocasiones. Yo lo he permitido, porque esto garantiza que permaneces humilde en todo momento.

No hagas público ningún dato. No preguntes cómo se presentará el futuro para las personas que te hacen peticiones. La adivinación no viene de Mí. El único futuro que yo revelo tiene que ver con el bien espiritual de Mis hijos. Agradece que te haya sido dado este regalo tan especial. A pesar de que tú nunca lo has deseado por voluntad propia, fuiste moldeada para esta tarea desde tu primer aliento y cumplirás Mi Santísima Palabra hasta el último.
Ve en Mi Nombre y ayúdame a salvar las almas de toda la humanidad, con amor y alegría en tu corazón.

Te amo, Mi preciosa hija. Estoy lleno de alegría por tu amor sincero por Mí y por Mi querida Madre.

Tú Jesús

10.05.2011

No recibas la Comunión en la mano

       


No subo este video por pura diversion o por ningun motivo propio, sino 
por haber escuchado la voz de Mi Senor, diciendome "que ASCO el de haberme
tomado entre tus manos, que ASCO... " dije pero si siempre me percato de que mis manos esten limpias, me las lave, que paso no entiendo...  y asi fue, no entendia hasta que empece a buscar el porque... ahora entiendo.. ya entiendo el porque a mi Senor no le agrado que yo recibiera la Hostia entre mis manos. Y es que a diario nosotros pecamos, somos pecadores, no somos dignos del cuerpo ni mucho menos tocarlo... por eso es preciso tomarlo solo en la boca... 



  


Gracias Senor porque nos conduce hacia  tus caminos correctos... Gracias!




Dios Bendiga a todos!



9.29.2011

Celebracion del dia de los Arcangeles San Miguel, San Gabriel & San Rafael: 29 de septiembre








Miguel, Gabriel y Rafael, Arcángeles
Miguel, Gabriel y Rafael, Arcángeles


Arcángeles San Gabriel, San  Miguel & San Rafael

 Fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. En el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la vía Salaria, a seis miliarios de Roma, se celebran juntamente los tres arcángeles, de quienes la Sagrada Escritura revela misiones singulares y que, sirviendo a Dios día y noche, y contemplando su rostro, a él glorifican sin cesar.

Son los nombres con que se presentan en la Sagrada Escritura estos tres príncipes de la corte celestial.

Miguel aparece en defensa de los intereses divinos ante la rebelión de los ángeles malos; Gabriel, enviado por el Señor a diferentes misiones, anunció a la Virgen Maria el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y su maternidad divina; Rafael acompañó al joven Tobías cuando cumplia un difícil encargo y se ocupó de solucionar difíciles asuntos de su esposa.

Actualmente, se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden "angelitos" de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres.

Hay que tener cuidado, pues se puede caer en dar a los ángeles atribuciones que no les corresponden y elevarlos a un lugar de semidioses, convertirlos en "amuletos" que hacen caer en la idolatría, o crear confusiones entre lo que son las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles.

Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses.

A pesar de que están de moda, por otro lado, es muy fácil que nos olvidemos de su existencia, por el ajetreo de la vida y principalmente, porque no los vemos.

Este olvido puede hacernos desaprovechar muchas gracias que Dios ha destinado para nosotros a través de los ángeles.

Por esta razón, la Iglesia ha fijado dos festividades para que, al menos dos días del año, nos acordemos de los ángeles y los arcángeles, nos alegremos y agradezcamos a Dios el que nos haya asignado un ángel custodio y aprovechemos estos días para pedir su ayuda.

Misión de los ángeles

Los ángeles son seres espirituales creados por Dios por una libre decisión de su Voluntad divina. Son seres inmortales, dotados de inteligencia y voluntad.

Debido a su naturaleza espiritual, los ángeles no pueden ser vistos ni captados por los sentidos.

En algunas ocasiones muy especiales, con la intervención de Dios, se han visto y oído materialmente. La reacción de las personas al verlos u oírlos ha sido de asombro y de respeto. Por ejemplo, los profetas Daniel y Zacarías.

En el siglo IV, el arte religioso representó a los ángeles con forma de figura humana. En el siglo V, se le añadieron las alas, como símbolo de su prontitud en realizar la Voluntad divina y en trasladarse de un lugar a otro sin la menor dificultad.

En la Biblia encontramos algunos motivos para que los ángeles sean representados como seres brillantes, de aspecto humano y alados. Por ejemplo, el profeta Daniel escribe que un "ser que parecía varón" -se refería al arcángel Gabriel- volando rápidamente, vino a él (Daniel 8, 15-16; 9,21). Y, en el libro del Apocalipsis, son frecuente las apariciones de ángeles que claman, tocan las trompetas, llevan mensajes o son portadores de copas e incensarios; otros que suben, bajan o vuelan; otros que están de pie en cada uno de los cuatro puntos cardinales de la tierra o junto al trono del Cordero, Cristo.

La misión de los ángeles es amar, servir y dar gloria a Dios, ser mensajeros y cuidar y ayudar a los hombres. Ellos están constantemente en la presencia de Dios, atentos a sus órdenes, orando, adorando, vigilando, cantando y alabando a Dios y pregonando sus perfecciones. Se puede decir que son mediadores, custodios, guardianes, protectores y ministros de la justicia divina.

La presencia y la acción de los ángeles aparece a lo largo del Antiguo Testamento, en muchos de sus libros sagrados. Aparece frecuentemente, también, en la vida y enseñanzas de Nuestro Señor, Jesucristo, en la Carta de san Pablo, en los Hechos de los Apóstoles y, principalmente, en el Apocalipsis.

Con la lectura de estos textos, podemos descubrir algo más acerca de los ángeles:

  • nos protegen, nos defienden físicamente y nos fortalecen al combatir las fuerzas del mal. luchan con todo su poder por y con nosotros.

Como ejemplo, está la milagrosa liberación de San Pedro que pudo huir de la prisión ayudado por un ángel (Hechos 12, 7 y siguientes). También, aparece un ángel deteniendo el brazo de Abraham, para que no sacrificara a su hijo, Isaac.

Los ángeles nos comunican mensajes importantes del Señor en determinadas circunstancias de la vida. En momentos de dificultad, se les puede pedir luz para tomar una decisión, para solucionar un problema, actuar acertadamente y para descubrir la verdad.

Por ejemplo, tenemos las apariciones a la Virgen María, a San José y a Zacarías. Todos ellos recibieron mensajes de los ángeles.

Los ángeles cumplen, también, las sentencias de castigo del Señor, como el castigo a Herodes Agripa (Hechos de los Apóstoles) y la muerte de los primogénitos egipcios (Exódo 12, 29).

Los ángeles presentan nuestras oraciones al Señor y nos conducen a Él. Nos acompañan a lo largo de nuestra vida y nos conducirán, con toda bondad, después de nuestra muerte, hasta el trono de Dios para nuestro encuentro definitivo con Él. Este será el último servicio que nos presten pero el más importante. El arcángel Rafael dice a Tobías: "Cuando ustedes oraban, yo presentaba sus oraciones al Señor", (Tob 12, 12 - 16).

Ellos nos animan a ser buenos pues ven continuamente el rostro de Dios y también ven el nuestro. Debemos tener presentes las inspiraciones de los ángeles para saber obrar correctamente en todas las circunstancias de la vida. "Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente", (Lucas 15, 10).

Jerarquía de los ángeles

Se suelen enumerar nueve coros u órdenes angélicos. Esta jerarquía se basa en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. Dentro de esta jerarquía, los superiores hacen participar a los inferiores de sus conocimientos.
Cada tres coros de ángeles constituyen una jerarquía y todos ellos forman la corte celestial.


  1. Jerarquía Suprema:
    serafines
    querubines
    tronos 
  2. Jerarquía Media:
    dominaciones
    virtudes
    potestades
  3. Jerarquía Inferior:
    principados
    arcángeles
    ángeles

Serafines: Son los "alabadores" de Dios. Serafín significa "amor ardiente". Los serafines alaban constantemente al Señor y proclaman su santidad.
(Isaías 6, 17)

Querubines: Son los "guardianes" de las cosas de Dios. Aparecen como encargados de guardar el arca de la alianza y el camino que lleva al árbol de la vida. Entre dos querubines comunica Yahvé sus revelaciones. "Se sienta sobre querubines".
(Génesis, Éxodo, en la visión de Ezequiel, 1, 4 y Carta a los Hebreos, 9,5).

Potestades, Virtudes, Tronos, Principados y Dominaciones: 

En la Biblia encontramos estos diversos nombres cuando se habla del mundo angélico. Hay quien interpreta los nombres de los ángeles como correspondientes a su grado de perfección. Para San Gregorio, los nombres de los ángeles se refieren a su ministerio:

  1. los principados son los encargados de la repartición de los bienes espirituales
  2. las virtudes son los encargados de hacer los milagros
  3. las potestades son los que luchan contra las fuerzas adversas
  4. las dominaciones son los que participarán en el gobierno de las sociedades
  5. los tronos son los que están atentos a las razones del obrar divino.


Existe, también, una jerarquía basada en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. A los arcángeles les podríamos llamar los "asistentes de Dios". Son ángeles que están al servicio directo del Señor para cumplir misiones especiales.


  1. Arcángel San Miguel: es el que arrojó del Cielo a Lucifer y a los ángeles que le seguían y quien mantiene la batalla contra Satanás y demás demonios para destruir su poder y ayudar a la Iglesia militante a obtener la victoria final. El nombre de Miguel significa "quien como Dios". Su conducta y fidelidad nos debe invitar a reconocer siempre el señoría e Jesús y buscar en todo momento la gloria de Dios.
  2. Arcángel San Gabriel: en hebreo significa "Dios es fuerte", "Fortaleza de Dios". Aparece siempre como el mensajero de Yahvé para cumplir misiones especiales y como portador de buenas noticias. Anunció a Zacarías el nacimiento de Juan, el Bautista y a la Virgen María, la Encarnación del Hijo de Dios.
  3. Arcángel San Rafael: su nombre quiere decir "medicina de Dios". Tiene un papel muy importante en la vida del profeta Tobías, al mostrarle el camino a seguir y lo que tenía que hacer. Tobías obedeció en todo al arcángel San Rafael, sin saber que era un mensajero de Dios. Él se encargó de presentar sus oraciones y obras buenas a Dios, dejándole como mensaje bendecir y alabar al Señor, hacer siempre el bien y no dejar de orar. Se le considera patrono de los viajeros por haber guiado a Tobías en sus viajes. Es patrono, también, de los médicos (de cuerpo y alma) por las curaciones que realizó en Tobit y Sara, el padre y la esposa de Tobías.

    Los ángeles custodios

    Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. Afirma sobre este tema San Jerónimo: "Grande es la dignidad de las almas, cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia".

    En el Antiguo Testamento se puede observar como Dios se sirve de sus mensajeros para proteger a los hombres de la acción del demonio, para ayudar al justo o librarlo del peligro, como cuando a Elías lo alimentó un ángel, (1 Reyes, 19, 5).

    En el Nuevo Testamento también se pueden observar muchos sucesos y ejemplos en los que aparecen estos seres: el mensaje a San José para que huyera a Egipto y los ángeles que sirvieron a Jesús, después de las Tentaciones en el desierto, entre otros ejemplos.

    Se puede decir que los ángeles custodios son compañeros de viaje, que siempre estarán al lado de cada uno de nosotros, en las buenas y en las malas, sin separarse ni un solo momento. Está a nuestro lado mientras trabajamos, descansamos, cuando nos divertimos y cuando rezamos, cuando le pedimos ayuda y cuando le olvidamos. Y, lo más importante, es que no se aparta de nosotros ni siquiera cuando perdemos la gracia de Dios por el pecado. Nos presta auxilio para enfrentar de mejor ánimo las dificultades y tentaciones de la vida diaria.

    Muchas veces se piensa en el ángel de la guarda como si fuera algo infantil. Pero, si pensamos que al crecer la persona se enfrentará a una vida con mayores tentaciones y dificultades, el ángel custodio será de gran ayuda.

    Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro.

    Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está muy cerca de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos.

    Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos ni deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios sabe lo que hay dentro de nuestro corazón. Ellos, en cambio, sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.

    También podemos pedirle favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinados peligros o las guíen en situaciones difíciles.

    ¿Qué nos enseñan los ángeles?

    Nos enseñan a:

    1. glorificar al Señor, proclamar su santidad y rendirle sus homenajes de adoración, de amor y de ininterrumpida alabanza.
    2. cumplir con exactitud y prontamente todas las órdenes que recibimos del señor y a cumplir su Voluntad sin discutir sus mandatos ni aplazando el cumplimiento de éstas.
    3. servir al prójimo, pues ellos están preocupados por nosotros y quieren ayudarnos en las diversas circunstancias que se nos presentan en la vida. Esto nos anima a compartir con nuestros hermanos penas y alegrías.

    ¿Quiénes son los ángeles caídos?

    Dios creó a los ángeles como espíritus puros, todos se encontraban en estado de gracia. Pero algunos, encabezados por Luzbel, el más bello de los ángeles, por su malicia y soberbia se negaron a adorar a Jesucristo, Dios hecho hombre, por sentirse seres superiores. Así, rechazaron eternamente a Dios con un acto inteligente y libre de su parte.
    A Luzbel -también denominado Lucifer, Diablo o Satán- junto con los ángeles rebeldes que le siguieron -convertidos en demonios- fueron arrojados del Cielo al infierno. Quedaron confinados a un estado eterno de tormento en donde nunca más podrán ver a Dios.

    No cambiaron su naturaleza, siguen siendo seres espirituales y reales.
    Lucifer es el enemigo de Dios. Jesús le llama “el engañador”, “el padre de la mentira”. Su constante actividad en el mundo busca apartar a los hombres de Dios mediante engaños e invitaciones al mal. Quiere evitar que lo conozcan, que lo amen y que alcancen la felicidad eterna. Es un enemigo con el que se tiene que luchar para poder llegar al Cielo.

    Los demonios se encuentran organizados en jerarquías, tal y como fueron creados en un principio, subordinados los inferiores a los superiores.
    Satanás y sus demonios comenzaron sus maléficas acciones con Adán y Eva y no se dan por vencidos en su labor. Aprovechan la inclinación del hombre hacia el mal por su naturaleza que quedó dañada después del pecado original. Son muy astutos, disfrazan el mal de bien. Su acción ordinaria en el hombre es la tentación. Por ello rezamos en el Padrenuestro: “...no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.”

    ¿Por qué creer en los ángeles?

    Toda la Sagrada Escritura está llena de versículos y capítulos completos que hablan de los ángeles. Si creemos en la Sagrada Escritura, no podemos negar la existencia y la acción de los ángeles.

    Además del testimonio de la Revelación, tenemos el de los Santos Padres de la Iglesia quienes nos dejaron bellas y sugestivas descripciones de los ángeles que fueron retomadas por Santo Tomás no sólo en el aspecto teológico sino en un dinamismo cristiano. La Iglesia ha definido dogma de fe la existencia de los ángeles.

    El culto a los ángeles de la guarda comenzó en la península Ibérica y después se propagó a otros países. Existe un libro acerca de esta devoción en Barcelona con fecha de 1494.

    El Concilio IV de Letrán, en 1215, se señaló que Dios es creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles, de las criaturas espirituales y las corporales. Se señaló que a unas y a otras, las creó de la nada.

    En 1870, debido al materialismo y racionalismo que imperante en esa época, el Concilio Vaticano I afirmó de nuevo la existencia de los ángeles.

    Pablo VI volvió a poner de manifiesto la existencia de los ángeles en 1968, al formular el Credo.

    En la reforma litúrgica de la Iglesia de 1969, quedó establecido el día 29 de septiembre para dar culto a los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel y el día 2 de Octubre, para rendir culto a los ángeles custodios.


    Oración a San Miguel Arcángel

    San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
    Ayúdanos a luchar contra el mal.
    Que Dios oiga tu voz y tú, como jefe del ejército del Cielo,
    combate y vence a Satanás
    y a todos los espíritus malos que andan por el mundo
    deseando la ruina de las almas.
    Amén.

    Oración a San Gabriel Arcángel
  San Gabriel Arcangel, Mensajero de Senor, 
 Oh Dios, que entre todos los angeles elegiste al Arcangel San Gabriel
 para anunciar el ministerio de tu Encarnacion; 
 Concedenos benignamente que los que celebramos su festividad en la
 tierra, experimentemos su patricicio en el cielo. Amen.


Oración a San Rafael Arcángel

Glorioso Arcangel San Rafael, medicina de Dios, 
que guiaste a Tobias en su viaje para cobrar deuda de Gabelo,
le preparaste un feliz matrimonio y devolviste a su anciano padre Tobit, 
guianos en el camino de la salvacion, ayudanos en las necesidades, 
haz felices nuestro hogares y danos la vision de Dios en el cielo. 
Senor, que diste tu hijo Tobias como companero de viaje al Arcangel Rafael, 
concedenos la gracias de estar siempre protegidos por su custodia y asistidos por su auxilios.
Por Jesucristo Nuestro Senor, que vive y reina por siempre. Amen. 



Oración al Ángel de la Guarda

  Ángel del Señor, que eres mi custodio,
  Puesto que la Providencia soberana me encomendó a ti,
 Ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día.
 Amén.

 Ángel de la Guarda, dulce compañía
 No me desampares, ni de noche ni de día,
 hasta que me encuentre en los brazos de Jesús y de María.


Texto Original: Catholic.net - Miguel, Gabriel y Rafael, Arcángeles